Amores que matan
No he podido dejar de leer el post de Eduardo Arcos en ALT1040 sobre las agencias de comunicación y relaciones públicas. He visto también los comentarios que tan cariñosamente le dedican algunos que dicen trabajar en comunicación pero se mantienen cobardemente prudentemente en el anonimato.
La verdad es que Eduardo puede fastidiar con sus opiniones, puede tener fama de raspa en las agencias por su manera de ver las cosas y de escribirlas (o no escribirlas) en su blog, puede ser exigente, puede ser visceral, puede ser, si me apuras, hasta bajito. Pero, joder, tiene razón en muchas cosas. Y que conste que no estoy de acuerdo con él en que las agencias sean un ente prescindible del pasado (como... umm... la SGAE, por ejemplo).
Algunos de los comentarios del post acusan a Earcos y a los bloggers en general de “querer ser periodistas”. Bien, pues yo creo que si les preguntáis a ellos, os contestarán que ni van de periodistas, ni ganas que tienen. Los bloggers, son gente que un buen día decidieron abrirse una página dónde hablar sobre sus aficiones e intereses y dar su opinión sobre ellas. Punto. Resulta que a muchos les ha ido bien, muy bien, de hecho y se han convertido en una fuente de información para los consumidores, influyente en sus decisiones de compra. En este punto es cuando las empresas y las agencias nos fijamos en ellos como otro canal más para llegar a las audiencias. Y nos fijamos porque resulta que ellos escriben, entre otras cosas, sobre las marcas y los productos y desde comunicación queremos participar de esa conversación que YA se está produciendo en Internet (y no sólo en blogs, también en redes sociales, foros…).
Y aquí es donde entra, según mi punto de vista, el valor del trabajo de las agencias. El trabajo de las agencias NO es enviar notas de prensa a una base de datos de mails. Quien piense eso, estará de acuerdo con Eduardo en que las agencias no sirven para nada y deberían desaparecer. Pero es que mandar notas de prensa podría hacerlo un chimpancé con un portátil y con un Excel, entre capítulo y capítulo del Ulises, claro.
Si analizamos el nombre de nuestro negocio “Comunicación y Relaciones Públicas” me parece que queda bien clarito nuestro cometido: Comunicar y RELACIONARNOS. Con los periodistas, con los bloggers, con las instituciones y con Pepe Botero si hace falta. Mandar una nota de prensa no vale nada. Lo que vale es saber a quién mandársela y que esa persona sepa quién se la envía. Porque esto de la comunicación va, entre otras cosas, de relaciones. Y ya era así con los medios tradicionales, pero en Internet lo es más que nunca. La gente tiene su blog porque le da la gana, escribe sobre lo que le da la gana y opina lo que mejor le parece. Y si quieres participar de eso, juega con sus reglas: Entérate de qué le interesa a cada uno, y proporciona información que les sea útil, por los canales adecuados, en un formato web-friendly (que expresión más hortera me ha quedado) y en un lenguaje que puedan entender. Saber todas estas cosas es el trabajo de una buena agencia. Un director de comunicación no podría hacerlo sólo, porque para hacerlo bien, como todo en esta vida, hace falta dedicarle tiempo.
Resumiendo, en mi opinión, la idea es: “ya que estás hablando de mi empresa, deja que te ayude ¿qué necesitas?” no como pretenden algunos “¡Ehh tú, friki! Ya que tienes muchas visitas, habla de mí ¿cuánto quieres?”.
No me enrollo más. Voy a pegar aquí un tema de Sabina que me ha inspirado el título de este post. Igual tiene que ver o igual no, pero ehh, me da un toque progre, ¿que no?
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